Quiero ser irresponsable, como Juan Carlos

Llevo varios meses pensando en la responsabilidad que tenemos los profesores de Periodismo en la crisis de la profesión. Y la verdad es que no llego a ninguna conclusión positiva respecto a nuestro papel en toda esta precariedad escandalosa y creciente.

Las cifras de destrucción de empleo en el sector son impías, de una magnitud descomunal. Desde 2005, hay casi 7.000 periodistas más en paro, según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2011 de la Asociación de la Prensa de Madrid. El periodista Juan Caño se atrevió hace unas semanas a dar una cifra difícil y clave en todo este asunto: actualmente hay 19.000 estudiantes de Periodismo, mientras que solo salen al año 600 puestos de trabajo. La ley de la oferta y la demanda no permite excepciones, y en este caso, tampoco. Al haber tanto excedente de mano de obra, las condiciones de contratación son denigrantes: trabajar sin estar dado de alta en la Seguridad Social, por un sueldo mínimo y con una beca que se alarga hasta límites ilegales («¿no puedes matricularte en la UNED para seguir trabajando con nosotros?») por trescientos euros al mes, con mucha suerte. Un periodismo low cost sin visos de desaparecer.

Solo en la Comunidad de Madrid la carrera de Periodismo, que yo sepa, se imparte en nueve universidades: tres públicas (Complutense, Carlos III y Rey Juan Carlos) y seis privadas o concertadas (Villanueva, Europea, CEU San Pablo, Francisco de Vitoria, Nebrija y Camilo José Cela). Después están las universidades a distancias como la UDIMA o la UNIR y, por último, los másteres de los medios de comunicación, que te convierten en periodista en solo seis meses si puedes pagar diez mil euros, o más, por ello.

¿Conclusión? Hay demasiados periodistas. Por eso, cuando en mi departamento me comunicaron hace unos días que el año que viene iban a comenzar otro nuevo grado de Periodismo, en este caso, un doble grado (Periodismo y LADE), por la «creciente demanda», al contrario que algunos de mis compañeros, que se pusieron muy contentos porque eso asegura la continuidad de sus contratos temporales, como el mío, yo me sentí mal, en gran parte culpable por esta difícil situación.

Foto de Mike Bailey-Gates

¿Qué sentido tiene enseñar Periodismo para dirigirles directamente a las listas del INEM o a la barra de un bar? Un compañero decía que la culpa no es nuestra, es suya por elegir esta carrera. Yo le contraargumentaba que no, que con 17 años no sabes qué quieres y no eres consciente de cómo está el mundo laboral. A no ser que estudies en un instituto de calidad, el orientador del centro, si es que existe, no hará más que darte un puñado de fichas esquemáticas de las carreras (como ocurrió en mi caso) en respuesta a tus dudas existenciales y destacar la importancia de poseer un título universitario, sea el que sea, como si fuera un gran tesoro. No. Los estudiantes no tienen la culpa.

Otro compañero del departamento me explicaba que, al menos, con esta carrera pueden trabajar en otros campos. «Si estudian Medicina, es difícil que después puedan trabajar en otros sectores porque no saben nada de otros temas. En nuestro caso, al menos, se pueden ir hacia el Marketing o cualquier tipo de trabajo donde pidan licenciados en Ciencias Sociales».

Yo me fui de la profesión en julio de 2008, al comienzo de esta crisis. Trabajaba en un periódico serio, con contrato y mis jefes valoraban lo que hacía. Era afortunada. Sin embargo, los horarios maratonianos y la temática en la que caí (porque elegir especialidad en el Periodismo es otra gran utopía, si quieres que te paguen por ello) no iban conmigo. Por eso, tras año y medio, decidí dedicarme a mi otra gran pasión: la enseñanza.

Y ahora, tras muchas peleas y sacrificios, doy clases de Periodismo en una universidad pública de Madrid a chicos y chicas con la moral por los suelos, tristes y apáticos porque ven que no podrán dedicarse a eso que tanto les gusta y con lo que soñaron de pequeños. Tratas de animarles, de que sean optimistas, de que se cosan en la mente «querer es poder», de que si son buenos y luchadores, llegarán donde quieran, aunque sabes que en esta profesión la valía profesional no convierte becas en contratos de trabajo. Y mientras tanto, al llegar a fin de mes cobras un sueldo decente por formar periodistas que en la mayoría de los casos no ejercerán como tales. Y te sientes mal y quieres huir a una cabaña de Islandia con un perro grande y suave, donde seas completamente irresponsable, como Juan Carlos.

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6 pensamientos en “Quiero ser irresponsable, como Juan Carlos

  1. Me gusta tu reflexión, es acertada y ponderada.
    Cuando salió el plan Bolonia (y por el que muchos protestaron un año después de que estuviera tan aprobado que era imposible dar marcha atrás) uno de los contraargumentos era que no se puede “adaptar la Universidad a la empresa” porque es un sacrilegio, romper -usando a Benjamin un poco espurio- su aura. La pregunta que yo me planteo es ¿no es más injusto y menos lógico sobrevivir con 300 euros sin hacer nada remotamente parecido a tu carrera?
    Yo creo que limitar el número de plazas de entrada en periodismo podría ser una buena idea. Porque bloquear en el acceso puede ser injusto -también desecharía a muchos no vocacionales- pero evita frustraciones futuras.
    Un mercado como el nuestro que genera esos puestos de trabajo no puede asumir la carga de desempleados y, sobre todo, de frustración social que genera miles de licenciados (y aquí englobo a periodistas, filólogos, historiadores…) que ven como su horizonte se va difuminando hasta la desaparición.
    Me gustaría que todo el mundo pudiera estudiar lo que sueña. Puede que no sea posible o puede que simplemente haya que asumir que el conocimiento no sólo reside en las Universidades. Por no hablar del reciclaje.
    El reciclaje debería ser una habilidad más de los estudiantes. Aprender a cambiar y a adaptarse a los tiempos para conseguir nuestras expectativas es una asignatura pendiente. Pero ese es otro tema.
    Buena entrada, en definitiva.

  2. Comprendo tu inquietud y casi estado de depresión, pero en absoluto puedo compartirlo. Las universidades no están para conseguir contratos y puestos de trabajo, están para formar personas. Esa debe ser nuestra prioridad. En el aspecto personal, debemos formar buenísimos profesionales para que tengan más fácil encontrar un empleo pero también para que el Periodismo mejore. Las generaciones futuras pueden cambiar muchos de los vicios de los medios, pero sólo lo harán si los profesores les inculcamos esa misión desde las aulas. Insisto: formar personas para que tengan mayor y mejor conciencia de sus actos, en el trabajo, en la familia y en todas partes. Llámame utópico pero esa es mi visión.

    Los datos de empleo son malos en todas las profesiones. Si abriésemos o admitiéramos alumnos en función de las posibilidades de conseguir un empleo, ahora mismo deberían cerrar todas las universidades. No hablo de reducir las matriculaciones, sino de cerrar totalmente por inútiles. No cabría otro destino si reducimos su misión a lograr empleos. Pero no es así. Sirven para mucho más.

    Tengo alumnos extraordinarios licenciados en Periodismo que no consiguen un trabajo, mientras otros mediocres pero con otro tipo de virtudes consiguen un empleo. ¿Es culpa de ellos o de los criterios que siguen las empresas a la hora de contratar? También tengo alumnos que terminaron hace años la carrera y me siguen llamando o pidiendo consejos de todo tipo pese a que ya tienen empleo. Otra prueba más de que las universidades y los profesores servimos para mucho más que conseguir un trabajo a los estudiantes. También podría hablarte de estudiantes que saben que jamás trabajarán en esto pero continúan con la carrera porque están adquiriendo otro tipo de formación que les será de gran ayuda en el futuro. Ese puede ser, sin duda, el mejor síntoma de que estudiar Periodismo merece la pena. Incluso, en estos tiempos de paro y despidos.

    Mucho ánimo! Saludos,

  3. Vanesa dice:

    Hola acabo de leer tu reflexión y creo que has hecho un verdadero reflejo de la realidad! Pero no solo en esa profesión sino en muchas otras. Yo estudio ADE y estoy apunto de acabar la carrera hace un año o así me di cuenta de que me gustaba el Periodismo pero cosas como las que reflejas aquí son las que me echan para atrás. Quizás la carrera que he elegido tenga más salidas profesionales pero creo que a veces compensa más el que te guste tu profesión a estar trabajando en algo que no te gusta toda tu vida. La situación es la que es y te habla una persona que a final de año cuando acabe la carrera espera estar en la cola del paro como muchos millones de españoles. O la cosa cambia un poco o no sé yo que va a pasar con todos los miles de jóvenes que cada año se licencian.
    Me parece muy buena tu actitud como docente porque lo que tampoco podemos hacer es deprimir a los estudiantes desmotivándolos. Cada persona tiene unas aptitudes y cualidades que muchas veces cuentan más a la hora de encontrar trabajo que un excelente curriculum. Cuando ves que por esforzarte en ser el mejor en sacar las mejores notas no tiene su recompensa lo único que puede sentir una persona es frustración y al final optar por el pasotismo.
    O esto cambia o no se yo cual es el futuro que nos espera a los jóvenes….

  4. […] Quiero ser irresponsable, como Juan Carlos Marian Chaparro […]

  5. Jesús dice:

    ojalá esto sea una bitácora de luz, esperanza, fuerzas y ganas, porque muchos sabemos a lo que nos enfrentamos, quizás no el primer año de la carrera pero si a mediados, porque mucho sabemos ya por entonces si vamos a terminar la carrera por terminarla o terminarla para luchar, porque muchos sabemos que esto no es fácil pero nadie nos dijo que lo fuera, espero que este blog nos llene a más de uno de esperanza, de ganas por hacer las cosas, un empuje MUY NECESARIO para estos tiempos donde ya todos hacemos/queremos hacer/o no queremos hacer/ de todo por temor a perder un puesto, y luego acabamos sabiendo de todo un poco y de nada en general. Ilusionado me despido, a la espera de leer un nuevo artículo como este, que me de algo de aliento y me recargue las pilas para unos cuantos de días más. Todo un éxito, primera entrada y ya va camino de ser toda una revolución.

  6. […] además, a la formación de los futuros periodistas, cuestión sobre la que reflexioné en la anterior entrada de este blog y sobre la que quiero detenerme de nuevo. Además de los datos arrojados por Díaz Nosty, el citado […]

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